Cinco poemas para entender a Charles Bukowski

Poesia y vida de charles bukowski

Charles Bukowski fue el último de los poetas malditos. Más allá de sus whiskies y personajes locos, Bukowski era un incomprendido.

Alcohol. Noche. Mujeres. Caos.

Estas son las palabras que me vienen a la cabeza si hablamos de Charles Bukowski. En parte por la imagen que da de su vida en sus poemas. ¿Pero qué hay de cierto en ello? ¿Cuánto hay de personaje en lo que uno escribe y cuánto de verdad absoluta?

En España la obra de Bukowski empezó a llegar de la mano de Anagrama una vez acabada la dictadura franquista. Una sociedad que salía de una época de represión se topaba con los relatos y las palabras desvergonzadas y atrevidas del norteamericano. Incluso en su tierra natal fue un incomprendido. Se vio rodeado de una sociedad y una forma de vivir que no encajaba con él. En lugar de doblegarse y seguir el camino marcado decidió vivir la vida a su manera. Tal vez es por eso por lo que atrae tanto su obra, porque habla de una vida fuera de los barrotes que nos impone la sociedad.

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1.     Se dice que Bukowski era un borracho. Tanto en sus obras como en mucho material fotográfico y documentales, así se muestra. En una ocasión afirmó que:

“Beber es algo emocional. Te sacude frente a la estandarización de la vida de todos los días, te lleva fuera de eso que es lo mismo siempre. Tira de tu cuerpo y de tu mente y los arroja contra la pared. Tengo la impresión de que beber es una forma de suicido en cual se te permite regresar a la vida y comenzar de nuevo al día siguiente. Es como matarte a ti mismo y después renacer. Creo que hasta ahora he vivido diez o quince mil vidas.”

2.     Aunque renegaba del sistema económico y de la sociedad, durante más de 9 años participó en él. Charles trabajó todo ese tiempo en unas oficinas de Correos hasta que tuvo la oportunidad de dedicarse íntegramente a la literatura y se tiró de cabeza a por ella.

“Tenía dos opciones, quedarme en la oficina de correos y volverme loco… o salir y jugar a ser escritor y morirme de hambre. Decidí morir de hambre”

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3.     Aborrecía la sociedad moderna, el tipo de vida en que había que encauzarse para ser una persona normal y seguir el patrón que marcaba el sistema. Trabajo, horas extra, de 9 a 5, casarse, hijos, cenas de Navidad en familia. Así lo retrataba en una carta dirigida a su primer editor, John Martin, quien le dio la oportunidad de dedicarse a la literatura de forma completa.

“Lo que duele es la pérdida de humanidad en aquellos que pelean por mantener trabajos que no quieren, pero que temen ante una alternativa peor. La gente simplemente se vacía. Cuando era joven no creía que existieran personas que dieran su vida por esas condiciones. Ahora que soy viejo, sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen? ¿Sexo? ¿La televisión? ¿Un automóvil en pagos mensuales? ¿O los hijos? Hijos que sólo harán lo mismo que ellos hacen.”

4.     Pero en su vida no todo fue literatura, noches en vela y cerveza. Bukowski también amó y tuvo que enfrentarse a la pérdida de su mujer. Hecho que le hizo pensar que ya no podría escribir más, pero sí lo hizo. Buscó cobijo en la noche, los placeres físicos y el alcohol. En una carta que le envió a Jon Web, Charles habla de del amor a su esposa y lo inexplicable que es el sentimiento de tener y perder.

“Con respecto a la muerte de mi mujer el 22 de enero no hay mucho que decir, excepto que yo ya no seré el mismo. Quizás intente escribir sobre eso, pero todavía está demasiado cerca. Puede que siempre esté demasiado cerca. Pero aquella vez en el pabellón de caridad, años atrás, una chica mexicana que cambiaba las sábanas me dijo que se iba a acostar conmigo si yo mejoraba, e inmediatamente empecé a sentirme bien.

Tenía una sola visita: la mujer borracha de cara redonda y roja, un amante del pasado que a veces se bamboleaba contra la cama, y se iba sin decir nada. Seis días después yo estaba manejando un camión, levantando paquetes de 20 kilos y preguntándome si la sangre vendría otra vez. Un par de días más tarde tomé el primer trago, ese que dijeron que me mataría. Una semana más tarde, conseguí una máquina de escribir y, después de una pausa de diez años y de haberle vendido mis cosas a la revista “Story” y a otras, mis dedos se pusieron a construir un poema. O mejor dicho, una charla de bar. Esa cosa que no es lírica, que no se canta. Los rechazos llegaron bastante pronto. Pero no me afectaron, porque yo sentía que cada línea estaba diciendo algo diferente, No para ellos, sino para mí. Ahora puedo leer muy poca poesía o muy poco de cualquier cosa.

Bueno, la dama borracha que se bambolea contra mi cama, la enterré el último 22 de enero. Y nunca vi a mi chica mexicana. Vi a otras, pero ella hubiera estado bien. Hoy estoy solo, casi afuera de todas ellas: de los glúteos, los pechos, los vestidos limpios como trapos nuevos en la cocina. No me mal interpretes, todavía tengo 1.80 y 90 kilos de posibilidad, pero yo podía mejor con la que ya no está”.

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Bukowski y su mujer

5.     Por último, quería acabar con un mensaje que Bukowski transmitió al mundo: persistir con tu pasión. Charles escogió la incertidumbre de vivir de su literatura. En muchos textos dice que una vez dejó el trabajo en Correos y dispuso de las 24 horas de su día para escribir se sintió más liberado y feliz que nunca. El siguiente poema habla de seguir y persistir en los objetivos de uno: si vas a por algo, ve, pero hasta el final.

Lanzar los dados

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otra forma ni siquiera comiences.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
Esto puede significar perder novias,
esposas,
parientes,
trabajos y,
quizá tu cordura.

Ve hasta el final.
Esto puede significar no comer por 3 o 4 días.
Esto puede significar congelarse en la banca de un parque.
Esto puede significar la cárcel.
Esto puede significar burlas, escarnios, soledad…
La soledad es un regalo.
Los demás son una prueba de tu insistencia, o
de cuánto quieres realmente hacerlo.
Y lo harás,
a pesar del rechazo y de las desventajas,
y será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado.

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
No hay otro sentimiento como ese.
Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.

Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final,
hasta el final.

Llevarás la vida directo a la perfecta carcajada.
Es la única buena lucha que hay.

 

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