No es un cuento: hay gente que tiene superpoderes. Como lo es el de convertir dolor en arte, el de fundir el ladrillo de la pérdida y en su lugar poner versos. Así lo hizo María Leach (@mariaenverso), con toda su magia.
En diez días la carne cicatriza. Y el alma, ¿cuánto tiempo necesita?
33 años, un bebé y un marido que acababa de morir de cáncer. ¿Qué hacer? María se sumergió en la escritura para afrontar ese dolor. Escribió para expresar su sufrimiento y lo acabó compartiendo con el mundo. Durante los meses después del fallecimiento de su marido escribía cada noche algunos versos y poemas que afloraban de su interior sin ella controlarlo, como ‘arte de magia’ dice en una entrevista.
Cómo puedes atravesarme sin tocarme
Para mí la magia reside en el poder que tienen sus versos cuando se comparten con la gente. He visto caras sonriendo, torciendose, emocionándose, en definitiva, ¡sintiendo! después de leer No te acabes nunca. Y ahí esta la magia, el ¡pum! ¡chiiiis!, los polvos de hadas. El hecho de leer algo que te llega al alma y con lo que te sientes identificado, la catarsis abrumadora que te deja KO (en el buen sentido 🙂 ). Sus versos logran establecer una conexión entre cuerpo y mente, emociones, sensaciones y pensamientos.
Derrumbarse, ¡qué buena señal! Algo habías construido
No te acabes nunca es la historia de su dolor y superación plasmada en palabras. Lista para servir y deleitarnos. Además, el poemario está ilustrado por Paula Bonet, quien enfatiza aún más la sensibilidad predominante con sus ilustraciones. El combo perfecto entre dos ramas artísticas que se han encontrado y encajado a la perfección.
Como en la micropoesía de AJO , me parece fascinante la capacidad de encapsular tantas emociones y sentimientos en unas pocas palabras. Justamente hay unos versos de María que creo que resumen a la perfección su viaje personal:
Algunos días no tienen luz, pero en todos hay ventanas
Espero que disfrutéis la poesía de Maria Leach tanto como yo, ¡nos vemos en el siguiente post! 😉
